Misión cumplida. La delegación de Amnistía Internacional que esta semana visitó Curazao logró su principal cometido: Reestablecer los canales de comunicación con el gobierno de la isla, para así abordar la situación de los migrantes venezolanos.

“Estamos muy contentos de haber hablado con (el primer ministro Gilmar) Pisas y con miembros de su administración (…) Consideramos positivo que esta reunión se haya dado y que estemos en contacto otra vez con las autoridades para discutir temas relacionados con los Derechos Humanos”, afirmó Yara Boff Tonella, quien en conversación telefónica con Crónicas del Caribe admitió que el encuentro con el mandatario tuvo sus momentos de tensión.

“Pisas fue crítico con nuestro informe (…) Nos dijo que el informe no era preciso, porque apenas hablamos con 22 detenidos, pero nosotros le explicamos que nuestras investigaciones son cualitativas, no cuantitativas. Nosotros entrevistamos personas (víctimas) y citamos instrumentos legales y otros informes”, relató la investigadora.

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El mandatario insular ha cuestionado el contenido y la metodología del reporte “Sin seguridad todavía: Niegan protección a personas venezolanas en Curazao”.

El texto es el segundo en tres años que Amnistía Internacional dedica al tema del trato que la migración venezolana viene recibiendo en la isla del Caribe Neerlandés, y en él se denuncia que los inmigrantes ilegales son detenidos automáticamente por la policía y recluidos durante meses en celdas hacinadas, sin distingo de si son mayores o menores.

¿Refugiados o inmigrantes ilegales? 

Boff Tonella admitió que otro motivo de discrepancia con el mandatario insular fue con relación a la definición de los venezolanos. “El gobierno de Curazao no considera a los inmigrantes como refugiados, porque la isla no ha firmado la Convención sobre los Refugiados, pero para nosotros es un asunto meramente semántico”, dijo.

Tras recordar que el Alto Comisionado de Naciones Unidas de los Refugiados (Acnur) ha dicho que ningún venezolano debería ser devuelto a Venezuela, debido a la grave crisis humanitaria que el país atraviesa, la activista instó a las autoridades de Willemstad a darles refugio.

“Sin importar cómo se les llame, consideramos que los venezolanos que llegan a Curazao deben recibir protección”, afirmó.

Una de las denuncias de Amnistía Internacional es que el Procedimiento de Protección de Refugiados que la isla del Caribe Neerlandés aprobó en 2019 es ineficaz, pues hasta el momento ni una sola persona ha sido amparada por el mismo.

Sin cambios, por ahora 

Pese a que el encuentro con Pisas fue tenso, la investigadora de Amnistía Internacional considera que el mismo fue “positivo” y prueba de ello es que tras la reunión se les permitió visitar los centros de detención donde se encuentran recluidos los inmigrantes ilegales.

“Visitamos las barracas, tanto de mujeres y hombres y pudimos hablar con algunos de los detenidos, lo cual también fue muy bueno. Constatamos que los refugiados siguen estando detenidos en condiciones malas, pero vivimos que las nuevas barracas siguen construyéndose”, dijo.

Por último, Boff Tonella hizo votos porque este nuevo clima de diálogo con el Gobierno curazoleño se mantenga en el tiempo y que “en nuestras próximas conversaciones podamos ver algunas mejoras”.

A la cita con el mandatario insular también asistió Dagmar Oudshoorn, directora del capítulo neerlandés, y quien encabezó la delegación de Amnistía Internacional que entre el 13 y el 19 de marzo visitó Curazao y también la vecina isla de Aruba.

Juan Francisco Alonso

Crónicas del Caribe

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