Diversos factores podrían entorpecer la anunciada reapertura de la refinería de Curazao (RdK, por sus siglas en papiamento).

Según despachos de agencias internacionales divulgados a partir del 30 de marzo, hay por lo menos tres corporaciones interesadas en operar este complejo refinador, ubicado en el sector Bullenbaai. Dos de estas compañías cuentan con la participación de venezolanos ligados a la industria petrolera.

La página Curacao Chronicle informó que las ofertas son evaluadas por un comité supervisor, que deberá entregar su dictamen al gobierno del primer ministro Gilmar Pisas. Las operaciones deberían reiniciarse “a más tardar a mediados de año”.

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La refinería tiene una capacidad máxima de procesamiento de 335.000 barriles diarios, de acuerdo con auditorías hechas a la instalación. Igualmente, posee tanques para almacenar unos 17 millones de barriles, así como un muelle de aguas profundas.

La instalación era manejada desde 1985 por Petróleos de Venezuela (Pdvsa), con base en un contrato de arrendamiento. En 2018 dejó de funcionar, y al año siguiente el gobierno curazoleño dio por terminada la relación con la estatal venezolana.

Contaminación

Los últimos tres años de funcionamiento de la refinería estuvieron marcados por constantes quejas de las comunidades circundantes y de organizaciones no gubernamentales dedicadas a la protección ambiental.

Este conflicto llegó a las calles de Curazao, y simultáneamente a los juzgados. En los juicios se constató la existencia de niveles de polución superiores a los admitidos según estándares internacionales, que ponen en riesgo la salud de unas 30 mil personas, indican estimados de la fundación Clean Air Everywhere.

La reapertura de la refinería no es posible en este momento”, afirmó un portavoz de esta organización, que solicitó anonimato por razones de seguridad.

Indicó que los tribunales de la la isla han sentenciado que este complejo no puede abrir sus puertas “hasta que entre en acatamiento de las normas sobre protección ambiental”.

Según cálculos hechos durante estos litigios, sería necesario invertir entre un millardo y 1,5 millardos de dólares para lograr este objetivo.

Si intentan abrir la refinería como está habría nuevas demandas”, advirtió.

Márgenes estrechos

Además de los problemas asociados al impacto ambiental, hay otros factores que conspiran contra el propósito de reiniciar el complejo Isla en la fecha pautada por el gobierno curazoleño. Uno de ellos tiene que ver con las facilidades de acceso a la materia prima.

El negocio de la refinación es de márgenes muy pequeños, y un elemento clave es el suministro de crudo”, explicó Juan Fernández, director de la asociación Gente del Petróleo.

Este ingeniero fue miembro de la junta directiva de la refinería de Curazao. Indicó que ese complejo generalmente se surtía del crudo venezolano. En el actual contexto, tendrían que acudir a otras fuentes, lo que incidiría en el aumento de los costos por fletes.

Señaló que esa instalación nunca llegó al tope de su capacidad refinadora, precisamente porque eso podría generar algún déficit financiero.

Fernández considera que RdK podría funcionar de nuevo en forma progresiva, con prioridad en el uso de los tanques de almacenamiento de crudo y el terminal de aguas profundas.

“Este sería un arranque por fases, que dependerá de las ofertas y de los recursos disponibles (…) En el período de leasing, estos inversionistas deberían recuperar los recursos aportados. Pero no estoy seguro de que sea un negocio atractivo”, dijo.

Javier Ignacio Mayorca

Crónicas del Caribe

Por admin

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