La fiscalía ante el Tribunal Supremo del Reino de los Países Bajos rechazó los alegatos de la defensa del exministro de Finanzas de Curazao, George Ranjit Mohamed Jamaloodin, contra una decisión que lo condenó a 30 años de prisión por la autoría intelectual del asesinato de Helmin Magno Wiels, perpetrado el 5 de mayo de 2013 en el embarcadero Mariepampo de la isla.

Este exfuncionario -ahora reo- intentó escapar a la justicia de su país ocultándose en Venezuela y, eventualmente, en Brasil. Pero fue capturado en el aeropuerto internacional Arturo Michelena de Valencia, estado Carabobo, en marzo de 2017, y extraditado a su país luego de un tortuoso juicio en el Tribunal Supremo de Venezuela.

George Jamaloodin, de 54 años de edad, ha intentado desvirtuar las evidencias recabadas durante la pesquisa policial, que es conocida en Curazao con el nombre Maximus. Se trata de un expediente de largo alcance, que profundiza en distintos aspectos de la corrupción de funcionarios que estaban en el poder en Curazao durante 2013.

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Entonces, Wiels era parlamentario y formaba parte de la coalición gobernante en representación del partido Pueblo Soberano.

Planificación por SMS

La muerte de Wiels a manos de sicarios conmocionó a la isla. Su hermano, Aubert Wiels, afirmó para Crónicas del Caribe que la víctima se preparaba para formalizar un conjunto de denuncias sobre fraude fiscal en el sector de juegos de azar en línea.

Según la Fiscalía, las investigaciones policiales revelaron que los implicados tuvieron un “intenso” intercambio de mensajes de texto, cuando comenzaron los preparativos del crimen.

Jamaloodin supuestamente se comunicaba por esta vía con Burney Fonseca, el intermediario entre el ministro y el grupo ejecutor. Alias Nini fue sentenciado a 26 años de prisión por este caso. En la actualidad, tiene 51 años de edad.

Uno de los cuestionamientos de la defensa de Jamaloodin se refiere a la interpretación de los mensajes de texto (SMS) recabados de los dispositivos pertenecientes a los implicados. Todo comenzó el 25 de abril de 2013, poco después de las 10:38 am, con esta propuesta: “Tengo trabajo por cuatro horas, tal vez algo para ti. Ven cuando tengas tiempo”.

Según la Fiscalía, representada por la abogada Desiree Paridaens, ese “trabajo” era precisamente el sicariato contra Wiels. Los defensores, en cambio, señalaban que la propuesta se refería a labores de seguridad. Pero esta versión era poco creíble, pues no existía una relación previa entre los implicados, con el pretexto de la vigilancia o el resguardo de bienes.

A partir del 25 de abril, las informaciones fueron y regresaron entre los dispositivos. Incluso, se habló de buscar a un hombre de origen rumano para que participara. Pero finalmente no lo ubicaron, pues al parecer se encontraba afuera de la isla.

“Encontraré a esa niña para poder jugar con ella”, fue el último mensaje consignado en el expediente. Tenía fecha 4 de mayo. Ese, al parecer, era el código establecido para indicar que ya todo estaba listo.

Wiels murió al día siguiente.

Gracias a entrevistas con testigos, se documentó además que los participantes en el crimen recogieron sobres en la oficina de Fonseca, que presuntamente tenían partes del pago por ataque contra Wiels, entregados por Jamaloodin. Este aspecto, incluso, fue corroborado por uno de los autores materiales, Elvis Kuwas, molesto porque no le habían pagado lo ofrecido por el “trabajo”.

Los encuentros entre los implicados también ocurrieron con posterioridad a las detenciones, con el propósito de reunir los montos exigidos por los abogados defensores.

Javier Ignacio Mayorca

Crónicas del Caribe

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