Si puedes soñarlo, puedes coserlo. Ese es el mantra de la venezolana Daniela Thielen, de 27 años de edad, quien se mudó a Aruba con la ilusión de hacer realidad su más grande sueño: convertirse en una reconocida diseñadora de modas con sello venezolano.

Daniela ganó el 4 de agosto el challenge Alta costura por la Paz, organizado por la ucraniana Kateryna Olek. El concurso se realizó vía online y registró la participación de 3.330 diseñadores alrededor del mundo.

 

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Nacida en Coro, capital del estado Falcón, estudió medicina hasta el sexto semestre en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda. Sus raíces son holandesas, cuenta que sus abuelos llegaron a las costas del puerto de La Vela de Coro y se establecieron en los sectores Las Panelas y Curazaito.

Antes de afincarse definitivamente en Oranjestad, Daniela había viajado de vacaciones durante los años 2012, 2017 y 2019. La crisis económica la empujó a probar suerte fuera de su país y así decidió trasladarse a Aruba, donde comenzó como diseñadora de trajes de baño en los carnavales de 2020.

Paso a paso

Abrirse paso en Aruba le costó no pocos sacrificios. Teniendo su objetivo claro, compró sus máquinas de costura, hilos, telas, un maniquí y buscó un espacio para poder trabajar. Así en 2020 logró instalar formalmente su taller, luego de vivir dos años sin documentos y con el temor de ser detenida y deportada en cualquier momento.

Estar lejos de mi familia fue muy doloroso para mí, sobre todo porque estaba muy pegada con mi hermanito menor. Hubo días en que me sentí completamente perdida y, además, estaba ilegal”, comenta.

Confiesa que “la experiencia de trabajar a escondidas es muy horrible, muchas veces tuve que quitarme el uniforme en mis trabajos y sentarme afuera como una persona normal o sencillamente salir del trabajo e irme a mi casa, y siempre decían que aprendiéramos papiamento para que no nos delataran”.

Daniela contrajo matrimonio con un ciudadano arubeño con quien constituyó una familia. De esa manera, sus días de ilegalidad se acabaron y nacieron nuevas oportunidades.

A la medida

Creó la marca de trajes de baño Sunset Vibes, inspirada en los atardeceres de la isla. Pero la visión de Daniela iba más allá, así que asumió el desafío de confeccionar vestidos más elegantes para lucir de noche. “Creo que por eso me conocen más, yo quería hacer cosas más grandes y comencé a tomar esos pedidos de vestidos de noche”, relata.

Hace apenas un año empezó a estudiar alta costura con Kateryna Olek,  diseñadora ucraniana radicada en México, bajo un programa llamado “Dressing the Dreams” que promueve el crecimiento personal y empresarial de las mujeres.

Recibió acceso al programa, donde fue capacitada, y posteriormente se inscribió en el challenge inspirado en el conflicto entre Ucrania y Rusia. La competencia buscaba premiar a la diseñadora que mejor supiera describir con sus puntadas, la paz real y verdadera que el mundo necesita.

Me propuse ganar el primer lugar”, reconoce. Desde el primer día de la competencia, tomó su bloc de notas y plasmó cada parte del vestido. Siente que la paz verdadera viene de Dios y es una paz eterna que trasciende fronteras. “No podía inspirarme en otro tipo de paz que no fuera la paz que solo Dios nos da”, expresa.

Durante doce días confeccionó el vestido utilizando telas tipo charmeuse, tul estabilizador, tule, razo, crinolina y acetato. Además, le agregó detalles especiales con perlas. El vestido fue denominado El Ángel de la Paz.

Thielen representará a Venezuela en las pasarelas del Fashion Leader en México en septiembre. En planes tiene seguir forjando su futuro desde la isla con proyección internacional.

“Muchos creen que moda es seguir un patrón mundial cuando algo está en tendencia, pero eso es solo una copia exacta (…) para mi la moda comienza en la mente, es cuando puedes ver y soñar con algo que no has visto en las vitrinas, pero que un artista sí se atreve a crearlo”, recalca.

Venezolanos en la isla

Daniela reflexiona sobre los desafíos que enfrentan sus compatriotas en Aruba y lamenta que la migración clandestina siga siendo un problema que cause xenofobia en el Caribe.

“Como venezolana siento profundamente que esto esté sucediendo, en todos lados hay gente buena. Ahorita es Venezuela, pero mañana no sabemos cuál país es, creo que debemos ser más compasivos con ese tema y encontrar la manera de aportar para mejorar la convivencia”, sostiene.

Daniela aspira a seguir cultivando las buenas relaciones con diseñadores holandeses y arubeños. Dice -con orgullo- que su nacionalidad la ayuda a catapultarse como una de las mejores.

Jhonattam Petit

Crónicas del Caribe

Por admin

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