Tres años después de iniciar sus operaciones, HIAS Aruba abrió en abril de 2022 su segunda locación en la isla: un centro comunitario ubicado en LG Smith Boulevard #128, Oranjestad, con el que expandieron sus servicios y esperan favorecer al menos a 5.000 migrantes y refugiados

El espacio de la organización humanitaria internacional, que brinda asistencia a refugiados y migrantes vulnerables de manera gratuita, cuenta con departamentos de Prevención y Respuesta la Violencia Basada en Género y de Protección Basada en la Comunidad. También, posee salas para juntas, usos multifuncionales y una sala de computadoras para el público.

Esta sala para el acceso a internet fue bautizada con el nombre de “Albert Einstein”, en honor al prestigioso científico y a uno de los más grandes refugiados de la historia.

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Además, HIAS desarrolla programas de salud mental en los que capacitan a los miembros clave de la comunidad a reconocer la angustia emocional aguda en niños y adultos como resultado de la crisis. En el marco de este proyecto, también se ofrece atención de salud mental y psicosocial adecuada a través de mecanismos de referencia interna y externa.

Por otra parte, el programa de apoyo económico y social ayuda a las familias en riesgo a enfocarse en las mejores formas de integrarse mientras satisfacen las necesidades de supervivencia a través del apoyo en efectivo.

Durante estos cuatro meses de funcionamiento, el lugar ha fungido como un punto de encuentro para que los ciudadanos socialicen, aprendan y construyan redes de apoyo.

En conversación con Crónicas del Caribe, Jessika Ramírez, gerente del centro comunitario, explica que han permitido a otras organizaciones desarrollar actividades en este lugar.

“HIAS cree en las colaboraciones, por eso hemos ofrecido el espacio a organizaciones como Venearuba Solidaria, La Casa del Venezolano, quienes han hecho varios seminarios, talleres y diferentes charlas, así como a otras organizaciones locales que se nos acercan. Debemos estar más unidos que nunca, una de nuestras metas es que la gente se sienta cómoda”, afirma.

Generar la percepción de un espacio seguro es fundamental para atender a la población meta: migrantes que hasta temen subir a una unidad de transporte público o llegar a pie por temor a actuaciones en su contra.

“Hemos tenido casos en los que a la gente le da miedo venir a un taller a un curso, porque no saben qué puede pasar en el camino. Es importante hacer del centro comunitario un espacio donde se sientan a salvo, en el que puedan estar confortables y seguros. Y poco a poco, hemos visto que ha aumentado el número de personas que vienen al centro porque se sienten cómodas”, narra Ramírez.

Educación para integrar a migrantes y locales

Son múltiples y diversas las actividades que se han desarrollado en cuatro meses en el nuevo espacio de HIAS Aruba: de salud, sociales, culturales, deportivas, educativas y tecnológicas.

Las familias migrantes pueden optar por cursos de idiomas (inglés y papiamento), nutrición y de guía para padres, así como también sobre emprendimiento y la salud mental.

Para determinar la oferta, cuentan con una red de unas 25 personas que están en contacto con la comunidad de refugiados e inmigrantes y que detectan cuáles son sus necesidades más urgentes.

El centro ha albergado desde talleres de arte y composición musical para niños hasta talleres de defensa personal y grupos de apoyo organizados por el departamento contra la violencia de género, para empoderar a las niñas y ayudarlas a que se desenvuelvan en la sociedad arubiana.

“Es difícil venir de otro país y creer que todo va a ir bien, que todo va a ser fácil. Hay que ayudarlas en su proceso de integración en la isla”, recalca Ramírez.

 

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Otro foco de las actividades de HIAS ha sido fomentar la noción de la “masculinidad positiva”, por lo que se han abierto grupos de apoyo para revisar los conceptos que tienen los hombres sobre sus roles y pautas de conducta esperadas y, de esa forma, prevenir la violencia de género.

Por su parte, una de las metas principales del centro es integrar también a la comunidad local tanto en el voluntariado como en las actividades que se desarrollan.

“Queremos educar a la comunidad local sobre diferentes temas para que sea más sensible al tema del refugiado e inmigrante, para que sea más comprensiva y entienda que ser refugiado no es algo que uno escoge, es algo que pasa y nos puede pasar a todos. Por eso, mantenemos nuestra campaña antixenofobia e informamos a la comunidad local sobre los mitos que hay en torno a los migrantes”, abunda la gerente del centro.

Poco a poco, los esfuerzos van generando frutos. “Creo que este año vamos a hacerlo posible, ya vemos a más gente local acercándose a nosotros para colaborar con los diferentes proyectos”, detalla la entrevistada.

HIAS Aruba mantiene convocatorias permanentes para que los voluntarios se unan a la enseñanza de idiomas y así poder ampliar sus ofertas de este tipo de cursos, los más demandados por la comunidad migrante en la actualidad.

“En Aruba creces hablando papiamento, holandés, inglés y español. La economía se basa en el turismo. El inglés es súper importante para trabajar en diferentes lugares. Las personas que facilitan los cursos son voluntarios. De la comunidad refugiada e inmigrante recibimos mensajes de la gente que quiere ayudar. Siendo indocumentados, aún quieren colaborar”, recalca Ramírez.

Calidad de vida para el adulto mayor migrante

A Ramírez se le ilumina la voz al contar cuál fue una de las primeras actividades que desarrolló el centro comunitario: una visita a un museo arqueológico de Aruba, a la que invitaron solo a adultos mayores.

 

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“Fue una actividad que me dio mucha emoción. Muchos de ellos están en un país distinto después de vivir toda su vida en Venezuela, a veces están solos o cuidando a los nietos, sin posibilidad de tener un rato de esparcimiento. Y es bonito ver cómo vinieron y disfrutaron del momento. Muchos de ellos no conocían los lugares a los que fuimos, recorrimos Aruba en un autobús, fuimos a pasear y a conocer sus ruinas. Fue una jornada muy grata”, contó la vocera de HIAS.

Una de las premisas del trabajo de HIAS es no exponer la identidad de los migrantes que participan en las actividades. Pero Ramírez comenta que las sonrisas y la gratitud son denominador común entre los participantes.

“Uno quisiera mostrar las expresiones, cómo se ríen, las carcajadas, más, no se puede. Pero es muy gratificante ver lo que viven y cómo lo disfrutan”, agregó.

Las actividades para adultos mayores se mantienen, con la intención de crear un espacio para que esos migrantes y refugiados mayores de 50 años establezcan redes y puedan aprender herramientas mentales para sobrellevar situaciones de riesgo.

Yakary Prado Romero

Crónicas del Caribe

Por admin

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