Un nuevo litigio involucra a la filial de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en Bonaire.

Pero esta vez la estatal venezolana figura del lado de los demandantes. Su oponente es una oscura corporación registrada en Mabé, una de las 115 islas de las Seychelles, un archipiélago del Océano Índico, a 1.800 kilómetros de Tanzania (África Occidental). Se trata de un paraíso fiscal, famoso a propósito de escándalos internacionales como los Panamá Papers y, más recientemente, los Papeles de Pandora.

El centro de la disputa con Alphaville Holdings Limited es un cargamento de 384 mil barriles de crudo, almacenado en tanques de la Bonaire Petroleum Corporation (Bopec).

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El capital accionario de Bopec es de Propernyn NV, una empresa registrada en los Países Bajos que era usada por Pdvsa para sus inversiones en el extranjero.

Ese crudo fue embargado por orden tribunalicia, cuando Pdvsa cesó los pagos por concepto de almacenamiento en las instalaciones de Bopec, en septiembre de 2017.

Tal y como ha informado Crónicas del Caribe, el manejo de los activos de Bopec quedó a cargo de un “síndico de quiebra”, Constantin van Liere. Para resarcir los daños ocasionados por el atraso en los pagos, se ordenó la venta de todo el petróleo y los derivados que estuviesen en el terminal de aguas profundas de Bonaire.

Juego trancado

Para diciembre de 2021, Bopec había concentrado en un solo tanque (número 1.907) todo el crudo que iba a ser subastado. Alphaville ganó la puja, con una oferta de 200 mil florines (111 mil dólares).

Visto así, parecía una ganga, más aun tomando en cuenta que el valor de mercado del hidrocarburo sería de unos 25 millones de dólares. El problema radica en los costos de almacenamiento. Por una parte, el vencedor en la subasta debía cancelar 13,5 millones de dólares en pasivos acumulados por este concepto. Y cada mes que transcurriese sin sacar el crudo de esos tanques, incrementaría la deuda en 260 mil dólares.

Pero Alphaville no ha pagado las facturas que, mes a mes, le remiten por guardar el petróleo en tanques de Bopec.

Tampoco puede sacarlo de allí, pues el gobierno de Bonaire no ha dado el visto bueno por razones de cuidado ambiental. De acuerdo con la sentencia del juez F. J. Gerard, actualmente se desarrollan obras para adaptar los tanques de Bopec a las exigencias ecológicas. Pero no se sabe cuánto tardarán.

El dictamen indica que los representantes de Alphaville estaban conscientes de esta situación, incluso, antes de que concurrieran a la puja. De hecho, según quedó consignado en el expediente, en noviembre de 2021 afirmaron en un correo electrónico remitido a la filial de Pdvsa: “Somos conscientes de sus condiciones”.

“Alphaville compró el petróleo en la subasta y, por lo tanto, aceptó las condiciones de la subasta. (…) El comprador debe pagar los costos de almacenamiento por el período posterior a la subasta. Alphaville lo sabía antes de comprar el petróleo”, reiteró el juez.

Al parecer, la idea de los directores de la empresa registrada en Seychelles era negociar el hidrocarburo, y con el producto de esa venta pagar sus obligaciones.

La sentencia provisional, dada a conocer el 22 de septiembre de 2022, rechaza las pretensiones de Alphaville y obliga a esta corporación a pagar al síndico de la quiebra de Bopec 1,7 millones de dólares por el almacenamiento llevado a cabo en lo que va de año, además de todas las costas procesales.

En posteriores debates, se definirá el futuro del petróleo almacenado en el terminal de aguas profundas de Bonaire.

Javier Ignacio Mayorca

Crónicas del Caribe

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