Los datos de un informante fueron claves en el decomiso de más de cinco toneladas de cocaína, ocultas en un carguero que había zarpado del puerto de Guaranao, estado Falcón.

Este procedimiento fue llevado a cabo de manera combinada por autoridades colombianas y los Guardacostas del Caribe Neerlandés, tal y como se desprende de documentos de este caso, conocidos por Crónicas del Caribe.

El alijo encontrado en el buque Aressa, el 24 de febrero de 2020, estaba constituido por 221 bultos. El peso bruto fue de casi 5,5 toneladas. Luego de descontar los envoltorios, el peso neto fue de 5,1 toneladas, tal y como lo dictaminó la Policía de Aruba, encargada de llevar a cabo las investigaciones.

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El alcaloide fue colocado por completo en el tanque de combustible número 9. Las versiones sobre el procedimiento puesto en marcha por el grupo de traficantes para esconder la droga son diferentes. Sin embargo, la que dio por cierta el tribunal de la causa, con base en grabaciones tomadas en forma subrepticia y los interrogatorios a los detenidos, es que los bultos fueron llevados en lanchas mientras el Aressa se encontraba fondeado frente a Guaranao. Una operación que requería de planificación entre personas a bordo y otras en tierra firme.

“El sospechoso, cuando todavía estaba en la costa en Venezuela unos días antes de que los narcóticos fueran llevados a bordo con la ayuda de las personas a bordo del buque, sabía lo que estaba a punto de suceder. También se establece que el sospechoso observó que se acercaban las lanchas que entregaban la cocaína. Luego, ayudó a transferir esa cocaína al Aressa. Cuando todos los fardos de cocaína habían sido subidos a bordo del buque, y había reanudado su rumbo, cumplió con sus funciones en el barco como miembro de la tripulación”, indica el dictamen judicial.

Ocho meses de pesquisas

Casi ocho meses tomaron las averiguaciones sobre este caso en Aruba, hasta que el expediente fue a juicio, en octubre de 2020. Mientras tanto, el escándalo suscitado a propósito de la divulgación de las noticias sobre el procedimiento obligó a las autoridades venezolanas a emprender una investigación propia. El expediente contra el grupo liderado por Emilio Enrique Martínez, alias Chiche Smith, denominado Cartel de Paraguaná, también salpicó a autoridades policiales en Carabobo y Caracas.

En este caso, la organización de Martínez habría operado en complicidad con una banda de marineros montenegrinos. Las autoridades de Aruba no han divulgado los nombres de la tripulación detenida. Sin embargo, fueron identificados gracias a un listado de vacunación contra la fiebre amarilla: Dragisic Zelfco, maestro; Biskupovic Tripo, piloto de primera; Mugosa Andrija, segundo piloto; Djordjevic Mihailo, jefe de máquinas; Latkovic Vigoje, segundo jefe; Radonjik Vasco, motorista; Martinovic Nikola, ingeniero eléctrico; Zivkovic Dragoliub, marinero; Gojkovic Zoran y Markic Nikola, marineros, y el cocinero Masanovic Dragan.

El tribunal evaluó si en este grupo había un “infiltrado civil criminal”, tal y como alegaban abogados defensores, con la esperanza de una sentencia menos rigurosa. En otros términos, un miembro de la banda que colaboró con la policía, “manteniendo a los coacusados hablando y provocando declaraciones”.

“Yo te ayudo, tú me ayudas a ir para que esta gente vaya a prisión y la gente como yo y esta gente tienen una segunda oportunidad en su vida”, afirmó en una conversación el integrante de la tripulación.

Pero el tribunal manifestó dudas en torno a la calidad de la cooperación de este infiltrado.

“No se ha alegado ni demostrado que el testigo tuviera conocimiento de que dicha comunicación fue interceptada y grabada en secreto y/o que fue enviada de alguna manera por las autoridades policiales y judiciales con el fin de que contribuyera a esa comunicación”, fue la conclusión de los jueces.

Otro alegado en defensa de los montenegrinos es que la droga supuestamente fue introducida en el buque de bandera camerunesa por un grupo armado y encapuchado. Las investigaciones no dieron mayor crédito a esta versión, entre otras razones, porque ya varios de los integrantes de la tripulación estaban al tanto de lo que iba a suceder, y no hicieron nada para impedirlo.

El cargamento de cocaína iba a ser trasladado a Grecia.

Javier Ignacio Mayorca

Crónicas del Caribe

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