Daniel Barrera Barrera, alias "El Loco Barrera"
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Neif Antonio Gebran Frangie, comerciante de origen árabe, ha sido señalado en Venezuela de varios delitos relacionados con el narcotráfico y el lavado de dinero.

Gebran Frangie estaría vinculado con el narcotraficante colombiano Daniel Barrera Barrera, alias “El Loco Barrera”, quien fue capturado en Venezuela en 2012 y extraditado a Estados Unidos, donde se declaró culpable de liderar una organización criminal que enviaba toneladas de cocaína a Norteamérica y a Europa.

Testimonios señalan que Gebran Frangie habría facilitado la operación de “El Loco Barrera” en Venezuela, proporcionándole vehículos, inmuebles, documentos y contactos para su movilización y ocultamiento. Además, habría participado en el lavado de los activos provenientes del narcotráfico, mediante la creación de empresas fachada.

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Entre las empresas señaladas por la Fiscalía se encuentran ELF Corporation C.A., dedicada a la venta de vehículos de lujo en Barquisimeto, estado Lara; Lubricantes de Venezuela C.A., que comercializa productos para el sector automotriz; y varias compañías registradas en Florida, como NEIF A FRANGIE AND LAURIE F DE GEBRAN LLC.

José Miguel Reyes es accionistas de ELF Corporation C.A. y operador en las compañías venezolanas y extranjeras del empresario de origen árabe Neif Antonio Gebrán Frangie.

Según el expediente KP01-P-2012-20508 de la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, con fecha 15 de agosto de 2013, se acumulan más acciones contra Gebrán, que ya tenía orden de detención porque presuntamente facilitó la huída de varios cómplices de El Loco Barrera en un avión de su propiedad. El añadido al documento judicial indica el allanamiento a una propiedad que tenía Gebrán en Barquisimeto donde se le consiguieron “varios vehículos lujosos, armas de fuego de alto calibre, documentos y sellos de distintos organismos del Estado”. Además, fue imputado porque “poseía una masa patrimonial que no era acorde con las actividades lícitas que realizaba, ya que manejaba grandes sumas de dinero en efectivo y era propietario de una gran cantidad de inmuebles”.

La sede de ELF Corporation en Caracas está ubicada en dos oficinas de la planta baja del edificio Torre Centrum, de Sabana Grande.

Neif Antonio Gebran Frangie figura como propietario de varias empresas en el estado de Florida, en los Estados Unidos, entre las que figuran CINE CITTA SUPERMARKET LLCELF AUTOMOTIVE CORP y EXOTICS COLLECTION MIAMI, LLC.

A los pocos días de la detención de “El Loco Barrera” en Venezuela, Tony Gebran −como le llaman sus conocidos− partió hacia Estados Unidos y habría solicitado asilo en la ciudad de Miami. Supuestamente se presentó ante las autoridades como un “perseguido político” del Gobierno venezolano. Pero lo que no les habría dicho a los agentes de inmigración sobre su caso sería el trasfondo que presuntamente lo conectó en Venezuela con el lado más oscuro de la mafia.

Las pruebas existentes sobre las actividades del comerciante de origen árabe les habrían permitido a fiscales estadounidenses atar cabos sobre cómo varios traficantes de droga, entre ellos el “Loco Barrera” y el narco venezolano Walid Makled, pudieron lavar grandes fortunas desde Venezuela, mediante alianzas personales con empresarios establecidos en el país sudamericano, Panamá, Andorra, República Dominicana, China y algunas islas paraísos fiscales.

Agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y fiscales de Miami estarían investigando los vínculos que Gebran pudo haber tenido con el exvicepresidente de Venezuela Tareck el Aissami y con uno de sus supuestos testaferros, el empresario Samark López Bello.

Durante décadas, “Loco Barrera” fabricó cientos de toneladas de cocaína en Colombia y las transportó a varias partes del mundo, incluido Estados Unidos, lavando decenas de millones de dólares en ganancias de esa actividad, en alianza con las guerrillas colombianas. Luego de su detención en Venezuela, su imperio comenzó a desmoronarse y es mucho lo que habría dado a conocer a los fiscales estadounidenses.

Según los registros del estado de la Florida, antes de su estancia en Miami, Gebran se asoció con empresarios venezolanos, y constituyó al menos media docena de compañías de diversos ramos.

Algunas de estas empresas, operativas o no, están bajo su propiedad o en sociedades con familiares y amigos cuyos nombres suenan en los registros de la causa en Venezuela.

Precisamente, el nombre de uno de los asociados figura en el expediente abierto en Venezuela y, aunque Gebran ha negado todo tipo de vínculo, los registros federales y comerciales de Florida exponen nexos financieros con el “Loco Barrera”.

Los alegatos en contra de Gebran −a los que Diario Las Américas accedió y cuyas fuentes se reservó− señalaron que se convirtió en importador de vehículos de lujo, los cuales facilitaba a sus contactos para blanquear dinero y obtener favores.

Los fiscales de Miami poseerían pruebas y testimonios según los cuales Gebran habría movido enormes cantidades de dinero a través de diferentes compañías, bancos y “holdings”. Una de las empresas clave sería Yakima Oil Company, establecida en Panamá y el Reino Unido y que fue sancionada por el Departamento del Tesoro en 2017.

“En los registros de Yakima Oil Company no figura Gebran, aunque para las operaciones no fue necesario aparecer en ellas, ya que se usaron otras compañías que indirectamente trabajan con las empresas de López, manejando solo dinero en efectivo, que muchas veces era llevado en aviones hasta Venezuela bajo resguardo de Gebran”, indicó uno de los testimonios de una fuente que prefirió el anonimato por seguridad.

“Gebran bajaba el dinero desde Estados Unidos en aviones, ese era uno de sus trabajos”, señaló.

De acuerdo con el mismo relato, cuando el 9 de octubre de 2012 las autoridades venezolanas abrieron el proceso contra Gebran, además de incautarle vehículos de lujo como Mercedes Benz, Hummer, Porsche, Jeep, Camaro y BMW −de los que no pudo declarar legalidad, según la acusación oficial−, durante la inspección encontraron material para falsificar documentos oficiales y armas de fuego de alto calibre.

Entre sellos de una decena de organismos del Estado (Guardia Nacional, cuerpos policiales, aduanas, oficina de impuestos, puertos), lo que más inquietó a las autoridades de Venezuela fue la posesión de membretes de diversos consulados venezolanos en EEUU, entre ellos el de Miami, cerrado en enero de 2012 por orden de Chávez.

Este último elemento, además de otras graves denuncias y pruebas, se habría sumado a las faltas cometidas por Gebran por las que los fiscales estadounidenses podrían actuar aplicando su autoridad. Los registros públicos muestran que aún no hay una causa formal abierta.

En un primer contacto de Diario Las Américas para conocer sus impresiones sobre la investigación, Gebran negó los señalamientos en su contra y los vinculó a una campaña de sus enemigos: “Yo no conozco a Tareck El Aissami. No conozco al Loco Barrera, ni tengo aviones”. No respondió a posteriores llamadas y mensajes para profundizar en algunos temas.

El principal dictamen de la justicia venezolana contra Gebran fue que, junto a su socio, Rodolfo Raschid Velasco Kassem, facilitó uno de sus dos supuestos aviones privados a Germán Arenas Rodríguez y su esposa −acusados también de ser testaferros del “Loco Barrera”− para huir de las autoridades.

En el caso particular de Arenas, le brindaron una medida humanitaria de libertad bajo presentación.

Después de una defensa, supuestamente financiada por Gebran para limpiar su nombre, en la que argumentó que fue acusado sin pruebas concretas, durante los últimos años surgieron recursos judiciales, entrevistas y artículos de prensa que buscaban presentarlo como un perseguido político del chavismo.

A Velasco Kassem la policía venezolana lo detuvo y le dictó privativa de libertad en enero de 2013. Luego de tener casi cuatro años encarcelado, logró libertad condicional, tras un juicio oral y público. Para ese momento Gebran ya se encontraba en Estados Unidos, y en vista de su fuga y las pruebas recabadas, las autoridades venezolanas solicitaron emitir una Circular Roja de Interpol para ordenar su arresto.

Según el expediente de la justicia venezolana, el punto central del caso radica en el uso de una aeronave perteneciente a Gebran, en la cual un testaferro del “Loco Barrera” habría escapado de Venezuela.

La oficina antidroga venezolana incautó dos aviones que estaban en el hangar del empresario, dentro del principal aeropuerto que sirve a la ciudad de Barquisimeto, en el noreste de Venezuela. Entre ellas, la utilizada para la fuga del testaferro. En ese momento comienza la historia que deja al descubierto una cadena de misterios sobre Gebran, que terminan acorralándolo.

Las dos aeronaves con registro estadounidense eran un Gates Lear Jet, modelo 25C, matrícula N611CH, propiedad de Gallery Aviation INC, empresa domiciliada en Miami; y un Cessna 421C siglas N25MT, perteneciente a Luxury Auto Sales USA INC, también registrada en esta ciudad.

Ambas compañías, ahora inoperativas, están representadas por el ciudadano venezolanoamericano Nicolás Aular Parra, cuya vinculación con Gebran fue negada a lo largo del proceso judicial en Venezuela. Sin embargo, los registros comerciales en Florida contradicen esta versión.

Desde hace seis años, Aular Parra mantiene vínculos empresariales con la esposa y los padres de Gebran en, al menos, dos compañías, así como con el principal socio de éste, quien también tiene negocios con la familia de Gebran a través de diversas empresas del ramo automotor.

Los registros públicos develan que Aular Parra se relacionó con el principal socio de Gebran en la compañía Luxury Auto Sales, propietaria del avión Cessna incautado, según consta en archivos de la Administración Federal de Aviación (FAA) a los que accedió Diario Las Américas a través de una petición oficial.

“La estrategia de Gebran y su socio era que, a través de Aular Parra, fueran reclamados los aviones confiscados por Venezuela, y para esto se vinculó al ciudadano venezolanoamericano en la compañía Luxury Auto Sales un año después de lo ocurrido, para así ejercer mayor presión al tratarse de un nacional estadounidense”, relató una fuente que tuvo acceso a los documentos del caso.

Los registros de la aeronave Lear Jet 25C, presúntamente utilizada para la huida de los testaferros, según la acusación venezolana, muestran que el 24 de mayo de 2011, la empresa de servicios Noble Jet, Inc., de Fort Lauderdale presentó una factura por el mantenimiento de este avión de Inverso Gebran C.A, compañía propiedad de Gebran registrada en Barquisimeto, Venezuela.

El costo ascendió a 61,605.34 dólares, una suma que en ese momento no había sido pagada. En este sentido, Gebran, al menos, estuvo a cargo del mantenimiento de uno de los aviones mencionados en el caso.

En Miami, los fiscales conocerían que las aeronaves en cuestión eran utilizadas con frecuencia por Gebran y su familia para viajes entre Venezuela y EEUU y que esta sería la razón clave por la que las autoridades antidrogas venezolanas se las confiscaron, al considerarlo un testaferro del “Loco Barrera”.

En 2014, tras un complejo caso relacionado con narcotráfico que salpicó a Gebran, uno de los pilotos que en el pasado había conducido aviones para él, fue detenido y enjuiciado en EEUU. Sus alegatos podrían dar fe sobre el uso y propiedad de los aviones al servicio del empresario.

El misterio en torno a los bimotores creció el 25 de agosto de 2015, cuando la FAA recibió una petición para el cambio de registro del avión Gates Lear Jet (usado para la supuesta huida de los testaferros), el cual pasó de estar bajo control de Gallery Aviation Inc. al dominio del fideicomisario Solomon Mark Trustee, en Delaware.

Solicitud enviada a la Interpol. por la policía de Venezuela

Estados como Delaware requieren poca información sobre miembros de las corporaciones y ofrecen mayor privacidad con beneficios fiscales. Sin embargo, en la División de Corporaciones de Delaware, algunos registros son públicos. En este caso, la búsqueda no arrojó información de Solomon Mark Trustee que coincidiera con los informes de la FAA.

“Gebran y su principal socio en EEUU recurrieron a la figura de un tercero, que terminó siendo socio de ambos, en un esfuerzo orientado a desligar las dos aeronaves incautadas de los hechos relacionados con actividades ilícitas del narcotráfico y eximir así a Gebran de alguna responsabilidad penal”, relató una fuente judicial al tanto del proceso.

A principios de 2011, presuntamente se crearon grupos de empresas en Miami y China para mover y aguantar dinero ilícito, y en una de estas figuraría Gebran.

Latam Technological Solutions LLC, registrada en Miami por Antonio Arvelaiz y con sucursales en Hong Kong, habría movilizado importantes cantidades de dinero ilegal. Luego, bajo los nombres de este empresario y Gebran habría surgido una compañía proveedora de piezas para perforación petrolera, domiciliada en China, presuntamente usada para lavar dinero de fraudulentos contratos con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Arvelaiz Idler, un empresario venezolano acusado de estafa y condenado en EEUU, tendría relación directa en negocios con algunos de los implicados en las investigaciones contra testaferros del chavismo.

Como empresario lácteo, Arvelaiz fue hostigado por el régimen de Chávez tras oponerse a sus políticas estatistas en el sector agrícola y a las expropiaciones. El caso resonó en la prensa venezolana.

En 2011, la vivienda y vehículo de Arvelaiz fueron baleados por desconocidos. Tras partir a EEUU con su familia para asilarse, fue detenido tres años más tarde por un caso de estafa. Desde hace algún tiempo estaría colaborando con las autoridades.

El eje de los negocios de Gebran entre Venezuela y EEUU sería la importación de vehículos de alta gama, los cuales eran introducidos y pagados en dólares dentro del país sudamericano, a pesar del férreo control de cambio que rige allí.

Gebran está en el radar de un grupo de investigadores de lavado de dinero en Venezuela, quienes obtuvieron evidencias de sus operaciones y contactos.

Sobre esta enrevesada tarea de importaciones desde Miami, los fiscales estadounidenses tendrían conocimiento de la relación entre Gebran y Luis Alfredo Véliz, un exfuncionario del Consulado de Venezuela en Miami, quien ha estado en el ojo de las investigaciones por una serie de fraudes denunciados en su contra.

Véliz, un miembro del Ejército venezolano que asistió como colaborador del entonces cónsul general de Venezuela en Miami, Antonio Hernández Burgo, “facilitó desde la legación diplomática el envío de vehículos de dudosa procedencia a Venezuela disfrazados dentro de equipajes, siendo Gebran el beneficiario”, indicó uno de los testimonios.

Las operaciones ilícitas en torno a Gebran en la importación de carros fueron confirmadas por las autoridades venezolanas cuando se formalizó el expediente para emitir la Circular Roja de Interpol que ordenó su arresto “por cuanto se determinó (…) que está involucrado en la importación de vehículos de dudosa procedencia”, señaló el documento judicial.

Un lote de estos autos de lujo fue incautado en el marco de la causa penal que se le siguió en Venezuela al empresario. A cambio de estos negocios “Véliz recibía jugosas comisiones tomando parte en la venta de los vehículos”, citó una de las fuentes.

Concesionarios de yates y vehículos de lujo en distintos puntos de Miami habrían sido utilizados para la compra de, al menos, una docena de vehículos, según informes del caso. Las adquisiciones incluyeron BMW, Porsche, Range Rover, Ferrari, Audi, así como barcos que fueron pagados con dinero en efectivo para exportarlos luego a Venezuela.

“En estas operaciones el señor Véliz facilitó los envíos con actos fraudulentos a través del consulado venezolano en Miami”, señaló uno de los testimonios.

La DEA declinó comentar sobre el caso de Gebran, pero haciendo referencia al capo colombiano “Loco Barrera”, según el Departamento del Tesoro, “su captura y condena a 35 años de cárcel fue un paso en la dirección correcta”, declaró Melvin Paterson, portavoz de la agencia antinarcóticos.

Mientras la supuesta solicitud de asilo de Gebran transcurre, tomando en cuenta el historial del caso, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) declinó comentar sobre estos hechos “para así no comprometer ningún elemento de caso alguno entre un solicitante de asilo y el Gobierno estadounidense”, declaró Ana Santiago, vocera de esta oficina.

Un artículo de opinión de Félix Francisco Bertomolde (@memientanchico) señala:

«De visita en Brickell, Miami, una vieja amiga larense me comentó que fiscales de ese país investigan actividades ilícitas del barquisimetano Toni Gebran, quien se hacía llamar Neif Frangie (Registro policial Número 170166647, Octubre 2017), pero en realidad su nombre es Neif Antonio Gebran Frangie, identidad que ocultó cuando huyó de Venezuela a Estados Unidos en octubre de 2012 acusado de ser testaferro del narcotraficante Daniel Barrera Barrera, alias El Loco Barrera.

– Son tantas las investigaciones de esa naturaleza que uno pierde el interés –le advertí-.

– Veamos, Toni a finales del año pasado huyó de Estados Unidos, aquí solicitó protección alegando ser un perseguido político de Hugo Chávez, pero las investigaciones revelaron que en realidad está vinculado a su régimen a través de una mafia encabezada por Tareck Al Aissami, al verse descubierto se fue a Colombia y desde allí entró ilegalmente a Venezuela, donde está trabajando para el gobierno de Maduro.

Un delincuente al servicio del gobierno era algo poco extraordinario, sin embargo las pesquisas daban cuenta de cómo Toni Gebran articuló gradualmente empresas en el Sur de la Florida manejando recursos de dudosa procedencia a través de socios integrándolos a una compleja estructura mercantil para camuflar el rastro de dinero proveniente de un enorme esquema de lavado de dinero y corrupción, aportando fuertes indicios de su vinculación con el narcotráfico internacional y corruptos venezolanos, entre ellos los hermanos del jerarca chavista Luis Reyes Reyes.

¿Qué más acusaría a Gebran?

– Él ocultó a las autoridades migratorias que un tribunal venezolano había ordenado su captura en Octubre de 2012 por sus vinculaciones con el narcotráfico internacional.

¿Esa orden de aprehensión sigue vigente?

– Claro, está vigente, también una solicitud de su captura a Interpol, pero Toni gracias a sus conexiones en el gobierno y a su poder económico logró que lo sacaran de sistema, usted hace una revisión en el sistema Sipol de Venezuela y él no aparece como solicitado, tampoco en Interpol, pero el tribunal noveno de Caracas en primer lugar y actualmente el tribunal treinta y uno de control de Caracas (causa 31C-20500-18) mantiene su decisión de que sea detenido para ser juzgado ya que las pruebas en su contra son contundentes.

¿Conoce usted elementos que permitan asegurar que Neif Antonio Gebran creó en Estados Unidos una compleja estructura mercantil para camuflar el rastro de dinero proveniente de un enorme esquema de lavado de dinero y corrupción?

– Vamos por parte. Los investigadores hablan de los efectos de la acusación, mejor dicho, de la orden de captura emitida en octubre de 2012, por eso hablan de un antes y un después. Antes de darse a conocer sus vínculos con el narcotráfico Toni y sus socios crearon 15 empresas aquí en La Florida, desde febrero de 2006 (cuando se dice que se asoció al Loco Barrera) hasta septiembre de 2012. Después que huyó a los EEUU, puso en funcionamiento 14 empresas, desde octubre de 2012 hasta marzo de 2018, cuando empezaron a sonar las alarmas de sus vinculaciones con la mafia de Tareck Al Aissami y salió corriendo de aquí.

Hablaste de socios, ¿conoce la identidad de alguno de ellos?

– De los socios de Toni tres merecen especial atención por sus antecedentes penales, Rodolfo Velasco Kassem, que se encuentra aquí en Estados Unidos huyendo como él, porque está acusado como Toni de ser testaferro del Loco Barrera. Nicolás Aular Parra (socio de Javier Bertucci), envuelto en actividades ilícitas de la importación a Venezuela de vehículos lujosos de procedencia dudosa. Y José Miguel Reyes Ortiz, pariente de los hermanos Reyes Reyes.

¿Cuál es el estatus de esas empresas?

– Muchas están inactivas, entre las activas las más significativas son una del 2014, Exotic Collection Miami, otra del 2016, Exportatucarro.com y dos del 2018, Inversora GG y ELF Automotive Corp, estas dos últimas empresas las creo con un primo de él llamado Bachir Gebran Gebran.

¿Entre los accionistas de esas empresas hay otros familiares de Neif Gebran Frangie?

– Esta pregunta es muy interesante. Toni como que sabía que andaban tras sus pasos, primero integró a sus padres Antonio Gebran y Laurie Frangie a esas empresas, pero en los últimos años, incorporó como accionistas a su actual esposa, Dayanni Gómez, a la mamá y abuela de ella, Dayne González y Carmen Rangel; a la mamá de sus dos primeros hijos, Norgelis Aldana, y hasta a su chofer Emilio José Montoya, dejando para él una mínima participación accionaria, mejor dicho dejó sus negocios aquí en manos de ellos. Su esposa y su primo Bachir son los que están velando por sus intereses en este momento, pero de común acuerdo con los otros que nombré.

¿Existen algunos elementos concluyentes que permitan asegurar que el dinero manejado por Neif Gebran proviene del narcotráfico?

– Tardíamente los fiscales de Estados Unidos dieron con algunos de esos elementos al tener acceso al expediente que Toni tiene abierto en Venezuela por narcotráfico, en el cual la fiscalía lo presenta como testaferro del narcotraficante Daniel Barrera Barrera, basándose en una serie de documentos indiscutibles, según los cuales sostienen también que Toni maneja grandes cantidades de dinero y bienes que son producto de las actividades ilícitas a las cuales el Loco Barrera se dedicaba, como lo es el narcotráfico y el lavado de activos. Además existen comunicaciones de presidiarios en EEUU donde figura como un miembro de la mafia de Tareck Al Aissami, que dicen protegió en Venezuela al narcotraficante de quien él era testaferro, el Loco Barrera.

¿Es un hecho que Neif Gebran Frangie se encuentra en Venezuela trabajando para el gobierno de Maduro?

– Efectivamente, se le ha visto paseando en la Colonia Tovar, en un conocido restaurant de El Hatillo, toma buen escoces, usa lujos vehículos y frecuenta establecimientos comerciales de alto nivel del este de Caracas, anda chapeado como dicen en Venezuela, ostenta un carnet de directivo de una empresa del estado de origen militar. Él se ha ocupado de mantener oculto los hechos que te he narrado con un solo fin, ser un enchufado más, pero me dicen que pronto responderá por sus delitos bien sea en Venezuela o Estados Unidos.»


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