Un informe presentado en la última reunión de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), celebrada en Santiago de Chile, pone de manifiesto que todavía queda mucho por hacer para superar definitivamente la crisis planteada por la pandemia del COVID-19.

En la junta llevada a cabo en la capital austral entre el 28 y el 30 de junio se analizó el impacto sociodemográfico del virus en toda la región. Para ello, la Cepal hizo un estudio a través del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, con datos actualizados hasta febrero de este año. La primera conclusión es que, en líneas generales, la pandemia acentuó las desigualdades que ya estaban presentes en la región. La mayor afectación fue para los grupos vulnerables, entre los que se cuentan los migrantes.

En el caso de las islas del Caribe Neerlandés, la situación de Aruba luce como la más paradójica. De acuerdo con la investigación, esta isla que limita al sur con Venezuela ha logrado el segundo porcentaje de población vacunada más alto de la cuenca caribeña (75%). Solo es superada por las Islas Caimán (92%).

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El informe de la CEPAL da cuenta del impacto del coronavirus en el Caribe

Sin embargo, dentro del grupo de antiguas colonias del Reino de los Países Bajos es la que reporta la mayor tasa de muertes por esta enfermedad, casi 200 por cada 100.000 habitantesEn Sint Maarten, la tasa de fallecidos fue de 190 por cada 100.000 habitantes, y en Curazao 165 por cada 100.000 personas.

El estudio de Cepal establece que Trinidad y Tobago tuvo la proporción de muertes más elevada de toda la cuenca caribeña, a propósito del COVID-19, con 270 muertes por cada 100.000 habitantes.

El mismo centro hizo una encuesta en seis islas, entre octubre y noviembre del año pasado, y detectó que 38% de la población había optado por no vacunarse. De este grupo, el 17% argumentó que seguía la recomendación de un médico. Los demás dijeron que desconfiaban de las vacunas o que temían efectos secundarios. Se planteó, entonces, una situación en la que los gobiernos de las islas se donaron vacunas entre ellos, “para evitar el desperdicio” cuando llegara la fecha de vencimiento.

Rebrote en Curazao

El órgano adscrito a la ONU recopiló data de la Organización Panamericana de la Salud, con estadísticas sobre los contagios reportados en las islas del Caribe y el resto de Latinoamérica a partir de 2021.

En el caso de Curazao, entre enero y febrero de este año se produjo un importante brote de afectados por la cepa Omicron, cuando todavía no era superada del todo la ola por la variante Delta.

 

Aruba, en cambio, casi no reportó contagios en ese mismo lapso. Sus cifras van en descenso desde agosto de 2021, cuando hubo un pico de casi 400 casos de la variante Delta, mezclados con formas previas de la enfermedad.

Migrantes en la mira

El informe indica que persisten grandes diferencias en el tratamiento de los distintos estados de Latinoamérica y el Caribe al tema de la migración, a la luz de lo sucedido en la pandemia. En el Caribe, luego de una etapa restrictiva, han sido eliminadas casi todas las limitaciones a la movilidad interna e internacional. Mientras tanto, en el 15% de los países latinoamericanos continúan en vigencia las medidas de control. Entre ellos, Venezuela.

El informe avala el criterio de la Organización Mundial de la Salud, en cuanto a la ineficacia de los cierres fronterizos, pues resulta insostenible en el mediano y largo plazos. En cambio, se inclina por la promoción de medidas de autocuidado, trazabilidad, vacunación masiva y aislamiento a los contagiados.

Según la Cepal, durante las primeras etapas de la pandemia hubo una desaceleración de los flujos migratorios.

 

“Sin embargo, los procesos migratorios regionales actuales muestran una creciente complejidad, acompañada por el aumento de la irregularidad y la vulnerabilidad”, advirtió.

Aunque el informe no hace referencia explícita a Venezuela, sí señala que en 2020 los países suramericanos fueron la principal fuente de emigrantes, con más de nueve millones.

Esto puso en situación de vulnerabilidad a grandes grupos sociales.

Es muy probable que las personas migrantes hayan estado entre las más afectadas por la pandemia, tanto las personas residentes, como aquellas que se encuentran en tránsito, las que están en forma irregular, las que se encuentran solicitando refugio, las que han retornado e incluso aquellas que tenían previsto desplazarse desde sus países de origen”, indica el reporte.

Según el estudio, en el Caribe solo Saint Kitts & Nevis y Belice reportaron poseer programas específicos de vacunación para los migrantes.

Javier Ignacio Mayorca

Crónicas del Caribe

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